LA NOTICIA / por Erleen Marshall Luigi

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Por: Erleen Marshall Luigi

 

La escena que recuerdo, pasados varios días,

puede que otros la hayan grabado diferente.

Suelto una de esas vistas largas de cuando buscas la musa para escribir y los ojos se enfocan, sin querer, en la profesora. ¿Qué lee? Ha de ser interesante porque está muy concentrada en la pantalla del celular. Para no interrumpirnos durante la tarea, se ha ubicado en un extremo del salón, sentada erguida y cómoda; postura que pocas mujeres dominan. Comienzo a escribir un microcuento: A través del vitral le resultaba difícil distinguir las figuras… Nuevamente sin inspiración. Se ve ahora más relajada. Debe ser noticia de un familiar porque luce contenta. Es privado; no miro más. Escribo: …reconoció la voz que dijo… Me cuestiono qué hablan los personajes; pierdo la idea. Ahora ella parece no querer darle paso a una emoción, como quien la saborea en la punta de la lengua sin tragarla. Palpa el cuero cabelludo estirando el pelo abundante y ondulado, tal vez para sentir lo tangible. Se incorpora, da tres pasos, se toca los labios. Sonríe como un capullo que va a brotar, pero permanece sellado al tornarse seria y enunciar en voz baja: No sé cómo decir esto. Punto. Vuelve a sentarse. Me confunde. Presumo que los demás no la escuchan porque continúan escribiendo. Alza y retorna los ojos sobre el móvil que sostiene en la mano izquierda. Atiendo a mi escrito, solo brevemente porque percibo que se pone de pie. Con la sonrisa florecida dobla el talle hacia el frente, cubre la boca con la mano, adelanta unos pasos al grupo con intermitentes y suaves risas conquistadoras y dice: Lo voy a compartir con ustedes. Acerca el celular a la faz, lo aparta. Vuelve a entrelazar el pelo avellanado. Inclina el cuerpo a modo de saludo. Erecta, aspira colmando el pecho. Asoma y recoge los párpados, cual hojas movidas en aplauso. !Me han otorgado un premio! Quería compartirlo con ustedes. Es un reconocimiento que me han hecho por Cuentos Traidores…  Dice algo más sobre el importante certamen literario pero yo, contagiada por la boyante emoción, casi no la escucho. Cada pétalo despliega el interior blanco del saber; la anchura rosa del rubor y el amarillo circunferente del logro. Brillo natural de la flor sin rastro de vanidad. Todos los estudiantes aplaudimos. Le digo: ¡Bravo!

***En el año 2012, el Instituto de Literatura Puertorriqueña  premió el libro de relatos de Rubis M. Camacho, Cuentos Traidores, publicado por Mariana Editores.

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