Lo cierto de una historia incierta

Por Emilio del Carril

La historia cierta de la Sara bíblica siempre ha provocado dos emociones principales: la compasión y la sorpresa. La escritora Rubis  Camacho nos hace entrega de su primera novela corta (aunque sabemos que nos falta por ver su trabajo de tesis de maestría Medrash o el oficio de la guerra). En este remedo, el fascinante mundo bíblico adquiere nuevas dimensiones. Rubis, quien ya nos había mostrado un interesante plato de las posibilidades de su trabajo en sus Cuentos traidores, evoca su exuberante y prolífero estilo para traernos una historia escrita desde el punto de vista de la primera persona narrativa. Camacho explora las tres posibilidades de este punto de vista: protagonista, secundaria y observadora. Los capítulos son narrados por seis personajes que intercalan turnos para mostrarnos facetas y perspectivas de la historia. El entramado, aunque se concentra en la historia principal, acumula otras tramas. Esa constante bifurcación de enfoques  y caracterizaciones ofrece uno de los mejores atributos de la novela, y, al mismo tiempo, le confieren el mote (merecido por demás) de novela corta.

Contar la historia en primera persona narrativa desde los flancos de diversos personajes, no es tarea fácil, el escritor se encuentra ante la encomienda de conferirles distintivos narrativos que los diferencien. Rubis logra que sus personajes puedan ser reconocidos por atributos, tonos narrativos y propósitos. Como ejemplo notamos que Sara tiene un aura de patetismo mientras que Agar ostenta una aureola de ironía.

Los personajes hablan desde el mundo oscuro de sus pasiones. Pero, en mayor medida, desde el deseo y la ausencia. El erotismo y la sexualidad son intensos. Las escenas sexuales se construyen bajo el manto atropellado de la insatisfacción. El amor no correspondido se atrinchera en las escenas sexuales confiriendo a las mismas un aire violento y perturbador.

La adjetivación se mantiene cónsona con el momento histórico de la novela (balance entre fondo y forma). Hay un constante vaivén entre lo grotesco y lo sublime de una prosa con tendencias poéticas marcadas que se ha convertido en la tarjeta de presentación de la autora.

Sara, la historia cierta deconstruye la mitología judeo-cristiana. El título establece la premisa de que esta es la historia cierta, así deja por sentado que el episodio narrado en la Biblia no lo es.

Los últimos capítulos se adelgazan en extensión, esto hace que la lectura adquiera una velocidad vertiginosa en el último cuarto de la novela. Este recurso, además de agilizar el proceso de lectura, crea un efecto visual ante el último capítulo. En esta parte observamos una secuela de sorpresas y giros de tuerca que desembocan en  el capítulo XVI donde un personaje, que no había intervenido hasta el momento, aparece impasible para juzgar los hechos que se han presentado.

La novela conecta con el cuento “Dios con nosotros”, de la escritora Ángela López Borrero, en el que también se trabaja a la Sara bíblica. Camacho nos enseña que siempre hay una nueva y efectiva forma de contar la misma fábula. El lector no necesita tener el referente de las Sagradas Escrituras para disfrutar la novela, pero gozará más de los malabarismos truculentos de la autora si lee los pasajes en los que se reseña la historia original, cierta o incierta, que sirvió de caldo de cultivo para esta novela impactante.

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Archivado bajo Sobre Sara: La historia cierta (novela)

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