Archivo mensual: marzo 2013

La sombra de Pedro/ en víspera de resurrección (El fraile confabulado /Rubis Camacho)

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Hoy:  para Vidal Guzmán  y  Mario Cancel …por darme la ternura de sus sombras.

 

…para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra

 cayese sobre alguno de ellos.

Hechos 5:15

Sobre la falda de nuestro fraile pone el prior un viejo libro. Esto confortará tu alma y aliviará la tristeza causada por la pérdida de tus dedos, le dice.

Lee el fraile con fruición.

“Mientras Pedro camina por las calles de Jerusalén, inmerso en la tarea de entender la misión que le ha dejado el Maestro, su Sombra trabaja sanando los enfermos que dormitan en las orillas como yerbajos secos.

Pasado el mediodía, la Sombra, agotada, increpa a Pedro.

– Los enfermos hieden. Me agobian sus llagas y sus tormentos.

– No es tu obra, es la obra del Maestro, el que murió en el Calvario.

-¡Imposible! No conozco su sombra. –Riposta alocada.

…Y sin esperar respuesta, se dirige  al Monte de la Calavera. Serpentea por callejuelas. Aletea en los recodos. Busca afanosamente, pero no encuentra al Maestro.

Desciende sedienta del monte. Su cuerpo es una estría que se alarga de ira. Patea las piedras del camino. Masculla:

-Sólo tres cruces apestosas a sangre, solo tres cruces…

De repente, una Sombra Con Frescor de Lluvia cae sobre la cabeza de la Sombra. Se voltea frenética.

-¿Quién eres? ¿No ves mi aturdimiento? No encuentro la sombra del Maestro muerto en ese monte.  –Dice malhumorada, señalando al Gólgota con el índice neblinoso.

-Infructuosa búsqueda.

-¡Mancha ignorante! ¿No sabes que todos andamos con una sombra? -Y como es su costumbre, desencajada, prosigue el camino.

A medida que avanza, la Sombra Con Frescor de Lluvia la cubre con vientos de olores a lirios purísimos,  impregna los montes y las llanuras, desciende por las laderas y anida en las flores, se sumerge en los ríos impetuosos y rebota en la resolana de los desiertos…Así, hasta cubrir la inmensidad de la tierra.

La Sombra  desfallece  de gozo, de humedad, de fulgores.

Cuando de la impetuosidad de la Sombra apenas quedan flecos, y una rutilancia de salud y vida se multiplica en sus adentros, se voltea para agradecer a la Sombra Con Frescor de Lluvia.

Cabalgando sobre el universo, la Sombra Con Frescor de Lluvia tiene forma de cruz. Tintinea, brinca, retoza, mientras  repite: No hay sombra en Él, No hay sombra en ÉL… No hay sombra en ÉL…”

 

Cierra los párpados el fraile para imaginar el recorrido de la Sombra Con Frescor de Lluvia por todas las comarcas. Le caen gotas suaves en los labios y en el cuello. Abre las palmas para recibir la gracia. Se sacude de una carga. Un peso enorme cae de sus hombros, como bestia quisquillosa  a la que liberan de un infierno.

Dentro de él, poco a poco, se abre paso la luz en la oscurana.

 

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Tranquilo Aarón, Dios también tiene un hijo (por Rubis Camacho)

 

“Pues ahí está tu hermano Aarón…Habla con él y

explícale todo lo que tiene que decir”

Éxodo 4: 14-15

 

“Rey pensativo de los harapos. ¡Oh, caballero de los

 silencios interminables sobre los montes!”

Palés

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Pintura de Oswaldo Guayasamín

El líder de la Congregación Mita camina apesadumbrado. Anhela un punto más allá del horizonte, un escondite , una peña que lo cubra , un desierto cerca de Beerseba;  inhóspito territorio al que acudió el profeta Elías tras la amenaza de muerte que le lanzó Jezabel.

  ¿Se puede caminar de otro modo cuando se cargan todos los signos de la derrota? ¿Se pueden levantar los hombros después de un cantazo divino? ¿Se puede sonreír cuando los labios babean acíbar? ¿Cuándo pintó Guayasamín sobre su cara? ¿Será que  “Hay golpes en la vida tan fuertes, yo no sé”?

   Aarón enfrenta hoy el momento más aciago de su existencia. Una prueba científica asegura que es el padre biológico de un hombre llamado Samuel Beníquez. Sí, lleva el nombre del profeta a quien su padre Elcaná no cuidó ni vio crecer, pues el niño fue entregado al sacerdote Elí en el santuario de Siló.

Samuel Beníquez alega que instó este pleito porque no desea vivir en la mentira. Si no fuera cierto el planteamiento, al menos, ha dado al líder de la Congregación Mita  y a sus seguidores la oportunidad de vivir y crecer  con la verdad, aunque  el bocado sea amargo. Lo canta Serrat: “Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”.

 Ahora bien, no pensemos que es fácil levantar un negocio próspero o un imperio económico; mucho menos una comunidad religiosa con un gran nombre, aunque muchas veces se trate de lo mismo. No son cosas de suerte. Aparte de ¿iluminación? se requiere esfuerzo, disciplina, trabajo en equipo, ágil administración del presupuesto, austeridad en las etapas iniciales, adiestramientos, evaluación de procesos y resultados, y por supuesto, visión. En esto fue probado Aarón, no hay duda.

Hace unos días, la Congregación Mita ofreció un extenso, detallado y estratégico documental sobre  la obra de su líder. Efectivo, muy efectivo. Lo mostró como un ser afable, amoroso, prudente y justo, con vocación por los humildes y llamado por el Altísimo. Todos rasgos loables. Algunos ex gobernadores aparecieron complacidos en su compañía.  Sus seguidores piensan que en él habita la plenitud de la deidad. ¿Será por eso que sus adeptos no pueden aceptar a un dios fracturado y roído? ¿Será por eso que la afirmación de la paternidad de Aarón se convierte en tragedia?

            Sospecho que el asunto tiene que ver con la declaración maligna, diabólica y morbosa de la sierpe en el paraíso  “Serán como Dios”. Me estremece escuchar a la Congregación Mita exclamar ¡Gloria a Aarón! ¿No les parece demasiado peso en la espalda de un mortal? Tal vez Aarón lo creyó çalladamente”, lo actuó “profundamente”, lo enseñó “serenamente” (para usar los adverbios de Palés en Rabi Jeschona de Nazareth). Tal vez libó del placer y el poderío. Quizás se engolosinó como Lucifer. Posiblemente no es inocente, ingenuo, puro, ni paciente, pero humano es, sí, muy humano, tan humano como su tragedia. “Soy hombre, nada humano me es ajeno” (Terencio).

            ¡Cuánto bien le haría volverse a llamar Teófilo! ¡Cuánto bien le haría regresar a su estado de hombre y leer los versos de Luis Francisco del Pilar “Tú fuiste como yo, Jesús. Anduviste turbado en la vacilación, el sí y el no. Lo sé pues lo leí en tu mirar de hombre…” ¡Cuánto bien le haría al líder de la Congregación afirmar de una vez esta cuestionada paternidad, aceptar las fragilidades y maravillas de los imperfectos humanos “Porque en tu debilidad mi poder se perfecciona”, trazar nuevas rutas de reconciliación con un hijo que espera, perdonar y perdonarse, celebrar la vida, en este caso la del hijo de Aarón , y en él la vida de todos nuestros hijos¡

            ¿Qué pecado puede haber en tener un hijo?   Tranquilo Aarón, Dios también tiene uno.

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Breves notas sobre las visiones psicológicas en la novela “Sara: la historia cierta” de Rubis Camacho

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Dr. Víctor Acevedo Negrón

¿Qué pensaría usted, si una mañana su vecino le dice que en un rato saldrá en dirección al Yunque a degollar a su único hijo, porque Dios le ha pedido la vida del muchacho como ofrenda? ¿Qué pensaría usted de un hombre que se casa con su hermana cuando ella es apenas una niña, y luego, por temor a que lo maten, la da por mujer al dueño del punto y a un millonario traficante? ¿Qué pensaría usted de una mujer que a los 127 años, moribunda, decide enfrentar su historia y recordar los únicos dos momentos de placer sexual que tuvo en su vida, y que no fueron precisamente con su marido? ¿Qué pensaría usted si esa mujer aceptara haber torturado a otra mujer porque esta última no respondió a sus amores? ¿Con cuánta salud mental habrá crecido un hombre a quien su padre amarró sobre unos troncos de leña para ofrecerlo en holocausto al Dios vivo? ¿Qué siente una mujer secuestrada y violada en un desierto por un viejo repugnante? ¿Se convierte siempre una víctima en victimaria? ¿Es posible desobedecer a Dios y que tal desobediencia quede impune?

Todas estas preguntas quedan planteadas en la novela de Rubis Camacho: Sara: la historia cierta, novela de fascinante estructura que, de acuerdo al criterio del escritor e historiador Mario Cancel, permite una amplia gama de interpretaciones.

De acuerdo a esta novela, 16 papiros fueron encontrados la mañana del 26 de noviembre de 1988 en las excavaciones cercanas a una necrópolis del Alto Egipto. Estos papiros contienen la voz de estos personajes que saltan de la antigüedad para contarnos la verdadera historia. Al respecto, también ha comentado el escritor y profesor Emilio del Carril: “Novela en la que los personajes hablan desde el mundo oscuro de sus pasiones. Pero, en mayor medida, desde el deseo y la ausencia. El erotismo y la sexualidad son intensos. Las escenas sexuales se construyen bajo el manto atropellado de la insatisfacción. El amor no correspondido se atrinchera en las escenas sexuales confiriendo a las mismas un aire violento y perturbador.” Los rasgos psicológicos de los personajes que dan vida a la trama, son interesantes y turbulentos, pero no más que el perfil psicológico de mucha gente que usted y yo conocemos, de gente con la que convivimos, y posiblemente, de muchos de los que están sentados a su lado en este momento. Por eso me interesa esta novela, la riqueza de su mundo psicológico es avasallante. Mire a su alrededor. Mire a la persona que está a su lado. Posiblemente concurra conmigo en que podría ser un personaje de una novela como ésta.

Sara

Comencemos con Sara, el personaje que retumba en el título y en la portada. En una acertada retrospección, la novela inicia con la narración de Sara, anciana, moribunda, quien decide, en el umbral de la muerte, aceptar su humanidad roída. Sufre los avatares del ardiente desierto cuyo calor hace crepitar las telas de su tienda. Sara dice “Hoy, a los ciento veintisiete años, moribunda, en tierra de Quiriat-arba…Vuelvo sobre estos hechos, porque es posible que en unos instantes mi memoria frágil y para muchos fútil, ya no sea más.” Desde el portal de la muerte, el personaje recrea su juventud y vuelve al lecho amatorio del faraón de Egipto, escena de gran sensualidad y sofisticado erotismo. Demuestra Rubis Camacho su capacidad para insertar en todo el texto elementos que recogen el aspecto de la reminiscencia; proceso que desde la perspectiva psicológica representa un modelo de intervención terapéutico. Mediante este proceso logramos reconciliarnos con la vida a través de la introspección y el recuerdo intencional para evocar experiencias pasadas, a veces traumáticas. La finalidad de la reminiscencia, dentro y fuera de la novela, es sanar y darle sentido a la vida cuando estamos viejos y próximos al evento de la muerte. Veremos que en la novela, Sara se lanza en un acto de relativa valentía “Estas cosas las declaro ahora, cuando ya no importa que me otorguen carta de divorcio o amenacen con expulsarme al desierto de Beerseba a morir de sed”. Sara es una mujer víctima del sistema patriarcal fundamentado en la creencia de un Dios Todopoderoso que ubica a la mujer en el mismo renglón que a las bestias o a las cosas. A través de la novela Sara manifiesta dosis de sumisión, dosis de amargura producto de esa sumisión, venganzas, egoísmos, pero sobre todo, una necesidad imperiosa de ser amada y validada como un ser digno. Recordemos que de acuerdo a la historia del Pentateuco, Sara fue hermana y esposa de Abraham, luego fue entregada por Abraham al Faraón de Egipto. Esto implica no solo violencia sexual hacia Sara, sino también un desgarramiento social por tener que convivir como esclava en una sociedad tan diferente a la suya. En la novela, Sara se enamora de la esclava Agar, pero nunca es correspondida. Sara vive y muere sin el goce y disfrute de la compañía de la pareja amada… Escuchemos a Sara: “Una noche le ordené lavar mi cuerpo. Sus ojos se posaron en mis senos con asco, con la misma repulsión con la que hubiese mirado a dos alimañas podridas. Fui poseída por los celos y la rabia. La abofeteé duramente. De una patada lancé la tinaja de agua a la tierra. Gritando la maldije. Mi señor Abraham vino al encuentro. ¡Vive Dios, que si mañana, al romper el alba, no has echado a esta esclava y a su hijo al desierto, me tiraré a morir sobre una estepa! Le aseguré. Al día siguiente la vi partir llorosa, reducida. Durante diez años no pronuncié palabra. Durante diez años no salí de mi tienda. Durante diez años lloré y fui lagarta de tierra”. Es decir que, con la expulsión de Agar y su hijo, Sara quedó sumida en una depresión profunda; producto del remordimiento, de la culpa y la soledad. La autora señala que el estado anímico de Sara duró diez años para, con ese tiempo que nos podría parecer inconcebible, mostrar la magnitud de esa crisis emocional. Aunque hay seres que transitan por la vida en una luctuosa procesión.

Agar

Es víctima y victimaria. De acuerdo a la novela, llega a la tribu donde Abraham es el patriarca por un golpe de suerte. Es hija de nobles del Alto Egipto. En una travesía por el desierto su caravana es asaltada. Casi moribunda es hallada por el clan de Abraham. Pero Agar oculta su identidad de noble, por lo tanto, Agar, en esta novela, es una mujer que vive continuamente la duplicidad y el secreto. Aprende a mentir para sobrevivir. Por eso le ocultará a Abraham que el hijo que lleva en el vientre es de Eliezer el damasceno. Le hará creer al anciano Abraham que el hijo es de él para asegurar un puesto de respeto en la tribu. “No podía el damasceno privarme de la única oportunidad de ser tratada con mayor dignidad y decoro. Ya no sería una esclava más. En Agar, la egipcia, mi señor había iniciado su descendencia.”-señala el personaje. Podríamos pensar que Agar es una manipuladora, una trepadora o simplemente una mentirosa patológica. Sin embargo, juzgar este personaje con severidad sería desconocer las estrategias de sobrevivencia que las personas utilizan en situaciones adversas.

 Isaac

Isaac es uno de los personajes más conmovedores de esta historia. Es el hombre que mira con profunda tristeza la historia de su niñez. Comienza diciendo “Superé el espanto, ahora puedo hablar”…MI padre tenía gestos escabrosos, fue un hombre avasallante que ultrajó los sentimientos más puros de mi madre, vencida de antemano.” Se destaca en el texto un Isaac confundido e inseguro ante una figura paterna ausente afectiva y emocionalmente. Podríamos pensar en un conflicto edípico no resuelto, pero este análisis requerirá dedicar mucho más tiempo a este personaje.

Finalmente, la autora nos presenta a un hombre que siendo víctima de sus circunstancias, se niega a ser victimario y desobedece al Dios Todopoderoso. Dios Sobre este personaje dice Emilio Del Carril “Los últimos capítulos se adelgazan en extensión, esto hace que la lectura adquiera una velocidad vertiginosa en el último cuarto de la novela. Este recurso, además de agilizar el proceso de lectura, crea un efecto visual ante el último capítulo. En esta parte observamos una secuela de sorpresas y giros de tuerca que desembocan en el capítulo XVI donde un personaje, que no había intervenido hasta el momento, aparece impasible para juzgar los hechos que se han presentado.”

Después de varias lecturas del texto, creo que el protagonista de la novela es Dios, este Dios que juega al titiritero porque en sus manos sostiene y manipula los hilos que guían los destinos de los seres vivos. Este ser subyace en todos los capítulos. Sara afirma en el primer capítulo, en una espantosa dosis de ingenuidad e ignorancia “Con el paso de los años entendí que mi señor Abraham ejercía sobre mí la violencia por mandato de nuestro Dios”- En otro capítulo añade “Valgo menos que una tienda o una túnica. Así son los designios del Altísimo.” En el tercer capítulo Abraham señala: “¿Cómo contarle a un siervo que el Dios Todopoderoso se me había revelado? “ Y es la obediencia al designio o mandato de Dios lo que destaca a la figura de Abraham en la literatura bíblica como el padre de la fe, y da origen a esta historia extraordinaria.

Tal parece que la autora, como muchos teólogos modernos, muestra a Dios como el creador y señor de la historia. “Hablo último. ¿No soy el principio y final de todas las cosas? Sonreí la mañana en que mi siervo Abraham, obedeciendo a mi perfecta voluntad, levantó la daga para sacrificar a Isaac. La mañana en la que Isaac me enfrentó, negándose a sacrificar a su padre Abraham… aplaudí. De gozo aún aplaudo.”

Invito a leer la novela, a reflexionar sobre las debilidades psicológicas y desigualdades sociales (la invisibilidad opresiva de la mujer, su explotación, el abuso y sumisión del débil, etc.). Todos estos temas se muestran hábilmente en esta novela.

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El telescopio del fraile

“Los cielos cuentan la gloria de  Dios…” (Salmo 19:1)

…Y ante el hecho de que el hermano Bernabé, a causa de su tos constante y saliva sanguinolenta, no podía vigilar tan demoníaco instrumento, decidió el prior que hiciese mía tal misión hasta que terminase el juicio contra el hereje Galileo. El hermano Felipe, manso y obediente, lo depositó en la buhardilla construida sobre el oratorio.

Durante siete noches vigilé el artefacto. Recé y rogué por el alma del impío Galileo. Ya me dolían las articulaciones cercanas a las uñas de tanto andar y desandar las cuentas del rosario. La octava noche me visitó la sombra, no lo oculto. Fui tentado por el maligno, ese león rugiente que busca a quien devorar. Caí en sus fauces, como Eva en las de la serpiente.

Sí, amado confesor, empuñé el instrumento para ver los cuerpos celestes.

!Oh, maravilla! Con la primera impresión enmudecí. Temblé  ante las pléyades. Me sorprendió la madrugada emboscado por esas masas luminosas que transitan parpadeantes el universo. También busqué a los ángeles, no al Soberano que reina y gobierna, porque bien hemos sabido que nadie puede ver a Dios y quedar vivo.

Meses enteros fui abrumado por la vastedad del universo, hasta una tarde en la que se me ocurrió…

(Fragmento del relato El telescopio del fraile / Libro El fraile confabulado de Rubis Camacho / Letra Negra Editores / Guatemala)

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Porque no olvido a la Filí Melé / De Palés a Silén

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(Serigrafía de Rafael Trelles)

 

…del trasfondo de un sueño la escapada

Filí Melé. La fluida cabellera

fronda crece, de abejas enjambrada;

el tronco-desnudez cristalizada

es desnudez en luz tan desnudada

que al mirarlo se mira la mirada.[1]

 

Luis Palés Matos

 

ese poeta que te busca en los espejos,

ese hombre que te abraza con las manos destrozadas,

ese enterrador que acaricia tu cuerpo abandonado Filí Melé

torrencialmente eres tú misma, inalterablemente

puente derribado donde cae el amante, de donde cae el otro,

ése que viene de nosotros, como si fuera el conserje de los muertos,

como si fuera el que es, la sombra, el nunca sido,

el ángel podrido que toca a tu puerta con su traje de basura

con su cuerpo de no soy, lloviendo, salpicando con tu vientre tu cadáver,

flamboyán caído de la sangre,

Filí Melé

¡gaviota muerta!

 

Iván Silén

 

 

Estimado profesor:

Le prevengo, ésta será una carta larga. No lleva la “Ardiente paciencia[2] de Skármeta, ni la serenidad que Dietrich Bonhoeffer  logró en sus imperecederas cartas[3], escritas desde su encierro agónico en la prisión militar de Tegel o en el campo de concentración de Flossenburg. Tampoco intenta convencer con la agudeza paulina que exhiben las epístolas novotestamentarias. Acudo al género epistolar cuando el tema es íntimo y estrepitoso. Le hablaré de una mujer indestructible. Nadie se acerca a la Filí Melé y sale ileso, así como nadie que ata su existencia al viaje fugaz de una estrella transita por caminos prefabricados. Ya ve, ni el universal  Palés, ni el intenso Iván Silén lo lograron. Sucumbieron. Para sobrevivir tuvieron que cincelarla en la poesía, sí, en este tipo de poesía que, en el decir del poeta puertorriqueño Alfredo Villanueva Collado, se escribe con cuatro tintas, “sangre, sudor, lágrimas y semen”[4].

¿Será que, como piensan algunos autores consultados, la Melé es una figura mitológica[5], una esquiva, una bruja, una diosa de la vida y de la muerte, una heroína mulata[6], una inerte lata de carne beef[7]? Sospecho que es hechicera. Le cuento mis razones.

 

I-                No hay Filí Melé sin Palés

 

El pasado semestre acudí al curso Máscaras y yolas: La visión del Caribe desde la literatura puertorriqueña, que ofreció la Dra. Rosa Guzmán. Esta mujer, a la que siempre le rutilan los ojos, como si hubiese nacido enamorada, me mostró uno de los muchos rostros de la Filí Melé, el rostro de la amada inalcanzable. Fue a través de su pasión por Palés que me interesé vivamente en nuestro poeta inmenso, como ella acostumbra llamarle. Releí la obra palesiana y me deleité (con el deleite voluptuoso con el que la amada del Cantar de los cantares piensa en su amado) en la imagen mítica y trascendental de la Melé, figura levantada en el andamio poético amoroso de Luis Palés Matos, nuestro poeta de Guayama. Descubrí en la devoción de Palés a este “último amor” [8] la fuerte dimensión metafórica, pero sobre todo, la bella y dolorosa honradez que estos versos al amor postulan.

Pensaba constantemente en la Melé ¿Habrá memorizado los versos? ¿Le habrá contado a alguien su identidad literaria? ¿Cómo será su rostro? ¿Visitará la tumba del poeta? ¿Conservará algún viejo papelito con la firma del insigne?

Decidí contarle mi afición y aflicción a la Dra. Guzmán, pero confieso que sólo logré hacerle una advertencia[9]. Aquí la transcribo.

 

Advertencia:

Si este curso no detiene su influencia en mi vida,

me veré en la cocoroca obligación de escribir el

cuento Sobre la yola en la que iba la Filí Melé

cuando Palés le vio los ojos. Favor de evitar

las provocaciones. ¡Adiój cará! ¿No saben que

puedo “pescar la luna podrida y envenenarles

la noche con su hedionda luz amarilla?”[10]

Mucho cuidado, jummmm,  que le pesco ese

monstruo pálido para que le hechice las mujeres.[11]

Y después hago ñam-ñam…

 

En mis investigaciones sobre la primera Filí Melé, descubrí que, de acuerdo a Arce, Palés conoció a la amada que le inspiró el ciclo en 1949.[12]

 Sobre el origen de este nombre inventado por Palés hay varias teorías. Arce (1972) plantea que el nombre recuerda fónicamente al de Filomena (del griego philomela, de phílos; que ama, y mélos, el canto).[13] Alfredo Villanueva en su artículo Filí Melé, símbolo y mujer en la poesía de Luis Palés Matos e Iván Silén  recuerda el mito:

 

Filí Melé bien puede ser un anagrama de Filomena, lo que nos lleva al mundo de la metamorfosis y la mitología griega… Filomena fue violada por su cuñado, quien la encerró en un castillo y le cortó la lengua para que no revelara el secreto. Ella bordó su historia en un tapiz que envió a su hermana. Ambas mataron al canalla y mientras huían de la justicia, los dioses, compadecidos, las convirtieron en pájaros.[14]

 

Miguel Enguídanos afirma haber oído de boca de Palés su propia interpretación: “Filí por su propia delicadeza; por su sangre mezclada.”[15] Forastieri insiste en que “Filí”, forma masculina del adjetivo philos (querido) y “Melé”, de mélas (adjetivo para lo oscuro, sombrío, luctuoso) completan, sin contradicción, las fuerzas amorosas que inundan al poeta, es decir, el claroscuro del amor y de la muerte.[16]tu llegada, aunque sé que eres perdida…Perdida y ya por siempre conquistada, fiel fugada Filí- Melé abolida.”

No obstante, cabe apuntar a otras connotaciones del nombre. La interpretación de Palés sobre Melé, (del francés melée, por su sangre mezclada) vincula a Filí Melé con la Mulata Antilla, cantada como la sulamita  con versos del Cantar de los cantares. Señala López- Baralt que el mestizaje rítmico de esta mujer oscura  se connota por la repetición del final agudo, tan frecuentado en la poesía del TunTún en imitación de las  invocaciones rituales africanas.[17] Añade que Melé también connota miel, dulzor, sensualidad e invita al lector a fijarse en la frase del poema Puerta al tiempo en tres voces,La fluida cabellera fronda crece, de abejas enjambrada”. Piensa López- Baralt que el adjetivo “fluida” apunta al líquido suave  y espeso de la miel producida por las abejas en el enjambre del panal y proponen una metáfora para el dorado cabello crespo de la amada. La abeja es dorada y produce miel, también dorada. Apoya su interpretación en una referencia intertextual del mismo Palés. Me refiero a los versos de la Plena del menéalo, poema escrito tres años después: “Llama de ron tu melena, babas de miel te acaoban…[18]  

Concuerdo con López-Baralt en que, más allá de cualquier etimología, el prodigio de la metáfora palesiana está en el de provocar otras imágenes poéticas.   

Para muchos críticos, entre ellos, la Dra. Margot Arce de Vázquez[19], el poema Puerta al tiempo en tres voces es el punto de arranque del ciclo de Filí Melé. Las “tres voces” (tres grupos de estrofas) constituyen tres unidades de sentido en torno a la llegada, la huida y la conquista definitiva de Filí Melé por medio de la poesía. El poema termina con un envío a modo de síntesis de los tres momentos del poema.[20] Las partes convencionales de la elegía están presentes en esta pieza poética: la evocación de la belleza de la amada, el cuestionamiento por su destino y la posibilidad de apresarla con la palabra, la lamentación y la consolación filosófica.

El poema prolifera en imágenes relativas a impotencia y frustración, “Yo, evaporado, diluido, roto, abierta red en el sinfín sin fondo…” Arce plantea que Palés ha perdido la fe o se ha desengañado del poder creador del nombre: nombrar las cosas no las convoca en su realidad, como pensaban los antiguos, sino que las destruye.[21]

 En el decir de López-Baralt, se trata de un texto plenamente autorreferencial que, al plantear la imposibilidad de la poesía logra paradójicamente su expresión más cabal. Filí Melé es la amada de carne y hueso y la poesía pretende salvarla del tiempo.

El poema comienza in media res, sin preparación de clase alguna, con una oración que es fragmento de sí misma y que, por lo mismo, comienza con puntos suspensivos y minúscula

“…del trasfondo de un sueño la escapada

Filí Melé. La fluida cabellera

fronda crece, de abejas enjambrada;

el tronco-desnudez cristalizada-

es desnudez en luz tan desnudada

que al mirarlo se mira la mirada.[22]

 

 

Con el adjetivo “escapada” comienzan las imágenes de Filí Melé como un barco, “¿Para qué ribera huye tu blanca vela distendida sobre mares oleados de quimeras?” Luego se desarrolla la metáfora de la mujer–árbol, “Frutos hay, y la vena despertada látele azul y en el azul diluye su pálida tintura derramada.” Fronda, tronco, frutos y rama configuran la analogía arbórea que hace exclamar al poeta “!Qué escondida! ¡Cuán alta!”

Otra interesante relación subyacente entre el poeta y la amada en el poema es la del cazador y la presa. El cazador falla y no puede cobrar la deseada pieza. A lo largo del poema aparecen vocablos que sustentan la analogía: escapa, huye, es perseguida, atrapada, red, galgos… Señala Arce que el poema La caza inútil es una síntesis posterior de Puerta al tiempo en tres voces.   

 

 

 

 

 

 

Iván Silén, es tu hora…

Los poemas de Filí Melé

 

Tal parece que la enigmática Filí Melé tiene grandes poderes, porque este semestre volvió a aparecer en la lista de lecturas de nuestro curso[23].  Iván Silén también la sintió por el cuerpo como una culebra mortecina, aunque, en entrevista concedida a Félix Córdova Iturregui y publicada en su libro, asegura que su Filí Melé no tiene vínculo con Palés, y se sostiene en la interpretación del profesor Juan Duchesne: Palés creó a Filí Melé, mas Iván Silén inventa la historia y la psicología de la mujer más alucinante de la poesía puertorriqueña. [24] Plantea Silén que nunca tuvo el propósito de ripostar a Palés, ni de contestar o competir.

La primera publicación de este poemario ocurrió en 1976. Las dos reseñas publicadas sobre la obra (la de Juan Martínez Capó fue publicada en El mundo, y la segunda, de Santiago Daydi, apareció en la revista Ventana) reconocieron la deuda de Silén con Luis Palés Matos, aunque la interpretaron de forma diferente. Para Martínez Capó, los poemas de Palés fueron el punto de arranque, la provisión del tema. A mi juicio, Santiago Daydi hace mayor justicia a Palés al plantear que hay en los poemas de Silén una alusión consciente a los poemas palesianos, comenzando por la apropiación del nombre.

Aunque López Baralt piensa que Silén ha subvertido el arquetipo de Filí Melé, transformándolo en símbolo político de decadencia y muerte, [25] Félix Córdova Iturregui postula que lo que anima a este bello y complejo libro es el amor a una mujer.[26] El cuerpo de la mujer aparece muerto en el poema, y esto representa para Córdova una visión poderosa e imaginaria que desarrolla y tensa la voz lírica.

En entrevista realizada por Córdova a Iván Silén, poeta puertorriqueño nacido en 1944, y que aparece publicada en esta edición del 2008, Silén confirma la teoría de Córdova:

Filí Melé surgió al azar, porque ella es una historia de la muerte y es una historia del amor. Ella es la verdad de sí misma…Creo que el amor y la muerte son los dos grandes temas de Los poemas de Filí Melé.[27]

Añade que otros temas que habitan el cuerpo del poema son, por ejemplo: los peces bíblicos o sexuales, Dios, el sexo, Jesús, el enano, el pantócrata, la hermafrodita, el anonimato, la vulva, el narrador, el orgasmo, lo amarillo, la epifanía, lo griego, lo judío, el oriente, Buda, Lao Tse, Rumi, el ser y la nada, la angustia, el miedo, la desesperación, la muerte, la madre, los espejos, las alimañas, lo seudónimo, las ratas, los traidores, el laberinto, el Minotauro, el feísmo, el incesto, el suicidio, la locura[28], entre otros.

Esta proliferación de temas en un texto poético de breve extensión, parece apoyar la idea de la escritura automática surrealista que planteara André Breton. Se refería al dictado del pensamiento sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral.[29] Daydi vio en la voz poética a un hablante alucinado que usa imágenes oníricas propias del surrealismo, pero Córdova señala que aunque el texto de Silén ofrece un caótico proceso mental de un individuo, dista de parecerse a la escritura automática debido a la meticulosa conciencia que acompaña el proceso creativo como una parte sustancial de su devenir.

 

Después de leer varias veces los poemas de Palés y Silén a sus respectivas Filí Melé (respeto la insistencia de Silén en la distancia y diferencia en estas obras[30]) propongo unas notas comparativas entre Puerta al tiempo en tres voces (Palés) y Los poemas de Filí Melé (Silén).

 

Tabla comparativa

Puerta al tiempo en tres voces

Luis Palés Matos

Los poemas de Filí Melé

Iván Silén

 

El título de este poema es Puerta al tiempo en tres voces

 

 

El lirismo de Palés es más delicado y tradicional.[31]

 

 

 

 

 

El nombre Filí Melé recuerda fónicamente al de Filomena, el mítico ruiseñor que ama el canto.

 

 

El poeta es el que vive la agonía mortal de la mujer inaprensible, la fugaz, la escapada Filí Melé “Yo, evaporado, diluido, roto… ¿hacia dónde tú, si no hay tiempo para recogerte ni espacio donde puedas contenerte?…de tu pena hasta la mía se tiende un puente de armonioso llanto tan quebradizo y frágil…”

 

 

 

Las imágenes preciosas abundan en los dos poemas. Para el poeta, Filí Melé es el barco que esquiva su amor y su mirada, es el árbol, la inaprehensible ya atrapada, numen y esencia de la muerte, la escondida, la alta…

 

 

 

 

En la frase “ catedral de ceniza, árbol de niebla” de Palés, Arce y López-Baralt ven un elemento de intertextualidad con uno de los poemas sueltos de Lorca “Canción de la muerte pequeña”

Catedral de ceniza

Luz y noche de arena

Una muerte pequeña.

 

 

La amada de Palés alimenta su recuerdo “…y apenas deja de pensarse cobra existencia.” El poeta intenta apresarla con la palabra.

 

El elemento de la distancia entre Palés y Filí Melé lo impone la imposibilidad de ese amor.

 

 

 

Esta Filí Melé es etérea, signo del neo romanticismo de mujer precaria.

 

Palés reconoce, desengañado, la imposibilidad del amor y de la retención de la amada.

 

En la amada de Palés lo insólito no acontece.

 

 

El poeta escribe desde la vejez sedentaria y enfermiza en Puerto Rico

Expresa Silén en su poema “hay una puerta del tiempo a cuatro voces y una ventana que yo abro de tanto ser sepulturero de mi cuerpo…”

 

El lirismo de Silén es áspero y escabroso, duro en el decir del escritor (la lujuria del ser)[32]

 

 

 

 

Silén utiliza el canto como vehículo para la expresión poética. Comienza sus versos con la expresión “vuelvo a cantar la historia de la hermosa”.

 

 

La voz poética es quien sobrevive a la Filí Melé. Ella irrumpe poéticamente muerta, vuelve en los orgasmos de la muerte, La muerte es el gran orgasmo de la vida para Silén “Porque la hermosa está enferma de rebeldías y de amor…porque la amante se ha muerto por la noche, mientras le lavaba el cuerpo con canciones y con flores.”

 

 

Aquí Filí Melé es una puerta por la que sale, una guitarra resucitada, un aerolito, un pedazo de sol, vaso de lluvia, muñeca del grito, bailarina del vidrio, pirata del barco de la noche, arpa de la patria, pájaro del viento, la ausencia y el sitio donde mueren los pájaros, una ciudad, una playa, un cementerio sembrado de lunas, un jardín florido de gritos, una bandera rota, presencia ajena, ombligo de la noche, ruiseñor del miedo, gitana de aceituna y pacholí, pájaro nocturno, puerta de la lluvia, silencio a dos abismos, lluvia fina, puente derribado, gaviota muerta, mujer del pelo podrido, mausoleo antiguo, lata de carne beef, mujer nublada  …

 

 

En Silén podríamos plantear la misma intertextualidad, pues llama a la Melé, cara de neblina, mujer de la neblina antigua.

 

 

 

 

 

La Filí de Silén vive en su memoria, está muerta, pero resucita, nace y corre los cielos, se aleja, el poeta la espera y la sueña.

 

 

El poeta plantea una dimensión de distancia con la amada por razones de desconocimiento “Entra mujer, no te conozco…”

 

En Silén,  Melé es una mujer concreta, mujer y nación, amante que adopta, madre muerta indecorosa, amante viva indecorosa, la destrucción de la cultura colonial, es legión y contradicción, erotismo del espíritu, alma del sexo, el deseo y el temor del poeta, la casa deshecha.[33] Ella es la mujer fundamental de la carne, lo erótico y el hambre.

 

La voz poética afirma que en el amor reside la única oportunidad de volver.

 

Melé es insólita y terriblemente humana, es descomposición del cuerpo muerto.

 

Silén escribe “vagabundeando” en Nueva York, amarrando la experiencia poética a los cantos griegos.[34]

 

Le advertí que sería una carta larga. Pido disculpas si esta misiva lo llevó al sueño.

No puedo despedirme sin decir que éste es uno de los trabajos que más he disfrutado hacer, en particular, el proceso de contrastar dos voces poéticas tan extraordinarias. La poesía de Palés es un torreón de piedra que me enorgullece y emociona, pero los poemas de Silén estremecen y asustan como  piedras de un castillo que comienza a derrumbarse sobre nuestras cabezas. La irreverencia fresca e intencionada de las imágenes de Silén, hacen de esta Filí Melé una diosa, un espectro, un andén al que habré de volver muchas veces.

 

Atentamente

Rubis Camacho


[1] López-Baralt, Mercedes. La poesía de Luis Palés Matos. Editorial de la Universidad de Puerto Rico, San Juan, Puerto Rico, 1995. 625.

[2] Skármeta, Antonio. Ardiente paciencia, Editorial Santiago, Chile, 1998.

[3] Bonhoeffer,Dietrich. Resistencia y sumisión: Cartas de la prisión. ( El libro se extravió, por esta razón no aparece completa la ficha bibliográfica)

[4] Wikipedia.org/wikiAlfredo_Villanueva_Collado.

[5] Lopez de Jesús. Transformations of the mulata heroine. Graduados.uprrp.edu/invention/vol6/transformations.htm -Lopez Baralt identifies how Palés adapts the Orpheus myth in several poems. She also establishes reverberations of Ovid in the poet’ s verses and reads Fili Mele as a Eurydice of sorts, detecting in her traces of Daphne, Galatea and Medusa…

[6] Ibid. Eduardo Forastieri so intuitively expressedmuch earlier, Fili Mele is a mulata heroine

[7] Silén, Iván. Los poemas de Filí Melé. San Juan Puerto Rico, Ediciones Huracán, 2008.  67

 

[8] López-Baralt, Mercedes. La poesía de Luis Palés Matos. Editorial de la Universidad de Puerto Rico, San Juan, Puerto Rico, 1995. 624.

[9] Primer ejercicio de reflexión del curso Máscaras y yolas: Visión del Caribe desde la literatura puertorriqueña. Dra. Rosa Guzmán. Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y del Caribe. 

[10]

Palés Matos, Luis. Tuntún de pasa y grifería. Ed. Editorial de la Universidad de Puerto Rico. San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 2002. 59.

 

[11] Ibid.

[12] López-Baralt, Mercedes. La poesía de Luis Palés Matos. Editorial de la Universidad de Puerto Rico, San Juan, Puerto Rico, 1995.625.

[13] López-Baralt, Mercedes. La poesía de Luis Palés Matos. Editorial de la Universidad de Puerto Rico, San Juan, Puerto Rico, 1995. 626.

[14] López-Baralt, Mercedes. La poesía de Luis Palés Matos. Editorial de la Universidad de Puerto Rico, San Juan, Puerto Rico, 1995. 626.

[15] Ibid. 627.

[16] Ibid. 627

[17] Ibid.

[18] Ibid. 628.

[19] López-Baralt, Mercedes. La poesía de Luis Palés Matos. Editorial de la Universidad de Puerto Rico, San Juan, Puerto Rico, 1995. 625

[20] Ibid.

[21] Ibid. 629.

[22] López-Baralt, Mercedes. La poesía de Luis Palés Matos. Editorial de la Universidad de Puerto Rico, San Juan, Puerto Rico, 1995. 625.

[23] Silén, Iván. Los poemas de Filí Melé. San Juan Puerto Rico, Ediciones Huracán, 2008.  67

 

 

[24] Ibid. 72

[25]López-Baralt, Mercedes. La poesía de Luis Palés Matos. Editorial de la Universidad de Puerto Rico, San Juan, Puerto Rico, 1995. 629.

[26]Silén, Iván. Los poemas de Filí Melé. San Juan Puerto Rico, Ediciones Huracán, 2008.9.

[27] Ibid. 70.

[28] Ibid.

[29] Bretón André. Manifestaciones del surrealismo, Madrid, Ediciones Guadarrama, 1969.44.

[30] Silén, Iván. Los poemas de Filí Melé. San Juan Puerto Rico, Ediciones Huracán, 2008. 124.

 

 

 

[31] Silén, Iván. Los poemas de Filí Melé. San Juan Puerto Rico, Ediciones Huracán, 2008. 126.

[32] Ibid.

[33]  Ibid. 106.

[34] Ibid. 71-72.

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Un cuerpo para el fraile

 

Un cuerpo para el fraile

          Invierno despiadado… Llovía.

Escuchamos ruidos afuera. El hermano Bernabé me acompañó al portal. Más que el candil, nos guiaba una esencia rara, algo de lirios o fragancia de azucenas. Encontramos el cadáver de una mujer desnuda envuelto en una manta. No había gente en los alrededores. Muy distante se oía el trotar de unos caballos. Al hermano Bernabé se le aflojaron las piernas y se le hinchó la lengua. Gran pavor se apoderó de nuestras almas.

 Con su ayuda puse el cadáver sobre la mesa de la cocina. Mientras el hermano Bernabé aseguraba los cerrojos, encendí otras velas para escudriñar el cuerpo. Era de una transparencia azulina, impávido y yerto. ¿De qué otra manera?

Le iluminé el rostro. Era la ramera que ofrendaba canastas de pan y pescado en nuestra puerta. Todos sabíamos de quien venía la dádiva, aun así, por orden de nuestro prior pasábamos por su lado ciegos o indiferentes.

          En agradecimiento tardío quise lavarle el cuerpo para la sepultura, aunque de forma extraña el  cuerpo sucio olía a cirio perfumado, también a los lirios suaves que crecen doblados en las laderas.

Tuve que aproximar más la lumbre para no dudar de lo que veían mis ojos. Una multitud de letras y números comenzaban en el nacimiento de sus pechos. Se extendían a lo largo y a lo ancho, gráciles, como mariposas pequeñas.

Bastó voltearla un poco para descubrir el primer mensaje. En la nuca, debajo del musgo apestoso que le caía sobre los hombros leí, Te haré entender y te enseñaré el camino por el que debes andar. Salmo 32:8. El número ocho tomaba la curva de los senos magullados. En un pezón rumiaba una tira de leche. Debajo del seno izquierdo ordenaba, Quédate aquí hasta que apunte el día y huyan las sombras. Cantares 4:5-6. El número seis apuntaba al enorme vientre fecundado, Tu ombligo como una taza a la que no le falta la bebida. Cantares 7:2. La palabra Cantares se deslizaba ondulante por una de las piernas, Como columnas de mármol fundadas sobre bases de oro fino. Cantares 5:16. El número 16 subía hacia el pubis, Venga mi amado a su huerto y coma de su dulce fruta…pozo de aguas vivas que corren del Líbano. Cantares 4:15-16.

El hermano Bernabé, con voz cavernosa, leyó las palabras escritas en los pies, Me levantaré ahora y rodearé la ciudad por las calles y por las plazas…Me hallaron los guardias de la ciudad, me golpearon y me hirieron. Me quitaron mi manto de encima los guardas de los muros. Cantares…   

          Una sensación de vergüenza y pantano me asedió el pecho. Miré las paredes buscando olvido. Tropecé con un mendrugo dentro de una canasta. La cesta colgaba de la figura de madera del Cristo crucificado que no logra cerrar los ojos.

Ante la mirada incrédula del hermano Bernabé …

Fragmento del relato Un cuerpo para el fraile        (El fraile confabulado /de Rubis Camacho/ Letra Negra Editores)

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