La sombra de Pedro/ en víspera de resurrección (El fraile confabulado /Rubis Camacho)

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Hoy:  para Vidal Guzmán  y  Mario Cancel …por darme la ternura de sus sombras.

 

…para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra

 cayese sobre alguno de ellos.

Hechos 5:15

Sobre la falda de nuestro fraile pone el prior un viejo libro. Esto confortará tu alma y aliviará la tristeza causada por la pérdida de tus dedos, le dice.

Lee el fraile con fruición.

“Mientras Pedro camina por las calles de Jerusalén, inmerso en la tarea de entender la misión que le ha dejado el Maestro, su Sombra trabaja sanando los enfermos que dormitan en las orillas como yerbajos secos.

Pasado el mediodía, la Sombra, agotada, increpa a Pedro.

– Los enfermos hieden. Me agobian sus llagas y sus tormentos.

– No es tu obra, es la obra del Maestro, el que murió en el Calvario.

-¡Imposible! No conozco su sombra. –Riposta alocada.

…Y sin esperar respuesta, se dirige  al Monte de la Calavera. Serpentea por callejuelas. Aletea en los recodos. Busca afanosamente, pero no encuentra al Maestro.

Desciende sedienta del monte. Su cuerpo es una estría que se alarga de ira. Patea las piedras del camino. Masculla:

-Sólo tres cruces apestosas a sangre, solo tres cruces…

De repente, una Sombra Con Frescor de Lluvia cae sobre la cabeza de la Sombra. Se voltea frenética.

-¿Quién eres? ¿No ves mi aturdimiento? No encuentro la sombra del Maestro muerto en ese monte.  –Dice malhumorada, señalando al Gólgota con el índice neblinoso.

-Infructuosa búsqueda.

-¡Mancha ignorante! ¿No sabes que todos andamos con una sombra? -Y como es su costumbre, desencajada, prosigue el camino.

A medida que avanza, la Sombra Con Frescor de Lluvia la cubre con vientos de olores a lirios purísimos,  impregna los montes y las llanuras, desciende por las laderas y anida en las flores, se sumerge en los ríos impetuosos y rebota en la resolana de los desiertos…Así, hasta cubrir la inmensidad de la tierra.

La Sombra  desfallece  de gozo, de humedad, de fulgores.

Cuando de la impetuosidad de la Sombra apenas quedan flecos, y una rutilancia de salud y vida se multiplica en sus adentros, se voltea para agradecer a la Sombra Con Frescor de Lluvia.

Cabalgando sobre el universo, la Sombra Con Frescor de Lluvia tiene forma de cruz. Tintinea, brinca, retoza, mientras  repite: No hay sombra en Él, No hay sombra en ÉL… No hay sombra en ÉL…”

 

Cierra los párpados el fraile para imaginar el recorrido de la Sombra Con Frescor de Lluvia por todas las comarcas. Le caen gotas suaves en los labios y en el cuello. Abre las palmas para recibir la gracia. Se sacude de una carga. Un peso enorme cae de sus hombros, como bestia quisquillosa  a la que liberan de un infierno.

Dentro de él, poco a poco, se abre paso la luz en la oscurana.

 

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