Cuadrivium – Por los caminos de la literatura centroamericana

 

Con el poeta guatemalteco Armando Rivera

Con el poeta guatemalteco Armando Rivera

Presentación de Cuadrivium/ revista del Departamento de Español de la UPR en Humacao/ Núm.8, año 13 y 14, Otoño 2011-Primavera 2013

Universidad del Sagrado Corazón / Sala de Facultad /viernes 13 de septiembre de 2013/ 7:00 p.m.

Lo confieso. Mi primer encuentro (cuerpo a cuerpo) con la literatura centroamericana ocurrió en el 1974.
Aquella noche, junto al grupo de poesía coreada de la Iglesia Cristiana Discípulos de Cristo en Sonadora, barrio de Guaynabo, repasaba de memoria un fragmento del salterio…“¡Alabad a Dios en su santuario! ¡Alabadle en la magnificencia de su firmamento! ¡Alabadle por sus proezas! ¡Alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza! ¡Alabadle a son de bocina! ¡Alabadle con salterio y arpa! ¡Alabadle con pandero y danza! ¡Alabadle con cuerdas y flautas! ¡Alabadle con címbalos resonantes! ¡Alabadle con címbalos de júbilo! Todo lo que respire, alabe a Jehová ¡Aleluya!”

A la mañana siguiente, el poeta y pastor de la iglesia, Moisés Rosa Ramos, me entregó un libro pequeño, de aspecto rosado y carpeta rústica. Al abrirlo me topé con lo siguiente: “¡Alabad al Señor en el cosmos de su santuario, de un radio de cien mil millones de años luz! ¡Alabadle por las estrellas y los espacios intergalácticos! ¡Alabadle por los átomos y los vacíos interatómicos! ¡Alabadle con violín, con flauta y con saxofón! ¡Alabadle con guitarras y marimbas! ¡Alabadle con blues y jazz y con orquestas sinfónicas! ¡Alabadle con los espirituales de los negros y la Quinta de Bethoveen! Todo lo que respire, alabe al Señor. ¡Toda célula viva! ¡Aleluya!

Era la versión del Salmo 150 de Ernesto Cardenal (Nicaragua). Ese día supe que la Biblia era carne literaria y que más allá de la isla, solo un poco más allá, otros cristianos repensaban el mundo, la teología y la pertinencia del mensaje bíblico. Agradezco a Cuadrivium el rescate de esa memoria.

II

Portafolio es el título de la sección temática de Cuadrivium que voy a comentar.
De acuerdo al Diccionario esencial de la lengua española, un portafolio es una cartera de mano para llevar libros y papeles. Es un objeto que nos facilita la cercanía y transporte de ciertos documentos. Me gusta el título de la sección. Me parece apropiado. Los artículos, textos y poemas de este segmento deberían acompañarnos a cualquier lugar. Están bien escritos y estimulan la deconstrucción del viejo imaginario de Centroamérica, región de avasalladores contrastes donde también se han librado luchas terribles, exterminios cuyo dolor cesa, región rescatada y redimida por el poder de la palabra. Una cita de Humberto AKábal, poeta maya kiche, ofrece una idea más certera de lo que afirmo: “Si no fuera por la poesía, nuestro mundo ya se habría quedado mudo”, o como afirma la nicaragüense Yolanda Rossman Tejada “Desde la palabra persistimos”.
Estos trabajos se desarrollan para entender, cuestionar, escudriñar e impugnar esa línea llamada frontera; hablo del concepto del límite en la literatura centroamericana, límites geográficos, temporales, existenciales, políticos, económicos, culturales, humanos… Por eso los artículos y trabajos literarios de esta sección dialogan entre sí. Por ejemplo: en el ensayo Literatura centroamericana del siglo XXI: En los confines de la memoria, el costarricense Carlos Cortés se pregunta si existe tal cosa como literatura centroamericana. Pregunta que contesta Ramón Luis Acevedo en su ensayo La poesía centroamericana del siglo XX. El texto comienza con una afirmación poderosísima, “En el comienzo está Darío”. Unta a la expresión la misma autoridad que el redactor del Evangelio según san Juan cuando establece en su primer versículo “En el principio era el verbo”. No es una afirmación caprichosa, reconoce Acevedo que Rubén Darío es, y cito, “el gran renovador de la poesía hispánica, el que inaugura la modernidad de nuestra lengua, el mestizo que maneja con amplia libertad e irreverencia la tradición occidental y americaniza nuestra visión de Europa, el que apunta hacia innovaciones y corrientes posteriores y ocupa un lugar específico en la poesía nicaragüense y centroamericana.”Cierro la cita.
Plantea Acevedo que, después de Darío, el movimiento de vanguardia en los años XX halló representación en Salomón de la Selva, Alfonso Cortés, Coronel Urtecho (Nicaragua); en Guatemala, Miguel Ángel Asturias y Luis Cardozo y Aragón, en Panamá, Rogelio Sinán y Demetrio Korsi, en El Salvador Claudia Lars, en Honduras Clementina Suárez y en Costa Rica, Eunice Odio. Con las tres últimas, contemporáneas a las poetas puertorriqueñas Julia de Burgos y Clara Lair, se incorpora la mujer al canon de la lírica centroamericana.
El autor dedica varios párrafos a exaltar la poesía del nicaragüense Ernesto Cardenal, los salvadoreños Roberto Armijo y Roque Dalton, entre muchos otros poetas centroamericanos, hasta llegar a Claribel Alegría, Ricardo Morales y Gioconda Belli.
Lirismo intenso en unos, surrealismo, poesía barroca y mestiza, tono coloquial en otros, influencia de la poesía francesa, populismo, lo místico, lo erótico, lo contestatario, lo revolucionario, lo universal, lo testimonial, lo solidario, lo feminista, el rescate de lo indígena, el amor, el uso incisivo de la ironía, en fin, son todos elementos e intenciones que, de acuerdo a Ramón Luis Acevedo, inciden en la poesía centroamericana.
El guatemalteco Javier Payeras en su ensayo Apuntes para ensamblar frankensteins: Una antología de poetas guatemaltecos nos entrega una metáfora grandiosa, una antología es un Frankenstein. Cito “ Darle vida a Frankestein, órganos humanos reunidos y ensamblados para hacer un solo cuerpo. El cuerpo de un tomo enorme con páginas que se van borrando y agregando. Las hojas que van sustituyéndose unas a otras, reiniciando los finales y finalizando los comienzos. Ese repetitivo ejercicio del hacer. Lo nuevo que siempre es un viejo reemplazo de fechas, la maqueta de algo que nunca se termina: incluir y excluir, necesario e innecesario, trascendente o irrelevante. Luego demencia, el antologador lo lee todo, lo ve todo…” Cierro la cita. Con esta metáfora inesperada cuestiona los criterios de selección con los que se han ensamblado antologías de literatura centroamericana. “Tomar un punto cardinal, una época, un color, una sociedad, es demasiado compromiso. Nadie quiere asumirlo. Es tan torpe nuestra manera de avisar la orilla, son tan débiles nuestros criterios, y nuestros fundamentos, que muy pocos escritores son capaces de asumir el riesgo de leer su propio tiempo y de reunir a sus indispensables en un solo texto. Sinceramente, no me da el ánimo de citar, vista atrás, las antologías de literatura guatemalteca del pasado”, cierro la cita.
La maestra salvadoreña Susana Reyes en el ensayo Custodiamos para ellos el tiempo que nos toca, reflexiona sobre las causas del exilio de grandes voces literarias centroamericanas, y sobre cómo el exilio las invisibiliza o las lanza a la estridencia de lo internacional. Señala que “Escribir es un acto subversivo, por lo tanto, el escritor será visto siempre con recelo”. Plantea que hay una deuda literaria con los autores nuevos, quienes necesitan referentes y maestros.
La nicaragüense Yolanda Rossman Tejada en el ensayo Aquí la palabra es arcoíris: La poesía multicultural de escritoras costeñas de Nicaragua plantea la profundidad de los conflictos interétnicos en Nicaragua, y cómo, a pesar de las grandes y presuntuosas antologías de literatura centroamericana, hay un sinnúmero de realidades y voces valiosas que, y cito: “continúan inexploradas a pesar de que las formas del arte verbal son recursos actuales de investigación”. Señala que la autonomía se va construyendo poco a poco, y que es en la poesía donde construyen el lugar ideal, sin fronteras, donde la imaginación desbordada les sustenta a creer en un mundo lleno de posibilidades a pesar de los sinsabores. Reconoce el peso de los argumentos históricos, culturales y políticos, una tradición excluyente y parroquial que concibe e imagina a Centroamérica como mestiza –ladina y que niega las sociedades indo y afro caribeñas. La aportación de las poetas, particularmente las poetas costeñas, es clave y fundamental en el proceso de resolver las divisiones étnicas y afirmar la riqueza de lo multiétnico, pluricultural y multilingüe. Por lo tanto la poesía es parte de esa contribución al empoderamiento en función de un objetivo común, la consolidación de la autonomía.
Escuchen ustedes los versos de Isabel Estrada Colindres, socióloga y poeta, líneas que recogen el dolor de los garífunas, absorbidos por los Kriols, perdiendo su lengua y parte de su cultura: “Cuando escucho el sonido del tambor de mi padre, drum, drum, drum, el sonido del tambor de mi abuelo, drum, drum, drum, mis pies siguen moviéndose sobre la tierra de mi madre por la sanación de nuestros ancestros. Garífuna, garífuna, garífuna, ayer, hoy y por siempre nuestra voz será un grito expandido.”
Durante la revolución sandinista en Nicaragua (década de los ochenta) se realizó la Cruzada Nacional de Alfabetización y surgieron los Talleres de poesía; dos acontecimientos que hicieron florecer la realidad pluricultural: mayangnas,miskitos, ramas, garífunas, Kriols y mestizos coexistiendo dentro de su rica diversidad. El escritor Eduardo Galeano señaló en ese entonces que, los dos únicos aportes a la literatura latinoamericana habían sido el descubrimiento del género testimonio en Cuba, y la creación de los talleres de poesía en Nicaragua.
En los últimos artículos Marta Jiménez, Salvador Mercado y Magdalena Perkowska ofrecen comentarios críticos a cuatro novelas centroamericanas. Marta Jiménez analiza la novela El país de las mujeres de Gioconda Belli, texto de corte feminista que cuestiona abiertamente el feminismo desde el frente de guerra, novela que conversa con mujeres de otras épocas y nacionalidades.
Salvador Mercado otea en Limón Blues, novela de Ana Cristina Rossi, donde se recupera la existencia histórica para la memoria colectiva de una comunidad afrocaribeña en Costa Rica. En el artículo Intersecciones de género y raza en Limón Blues, plantea la intención de la autora de mostrar el intrincado mundo de las opresiones por raza y por género, sobre todo, cuando una persona oprimida por causa de raza oprime a otra por causa de género.
Magdalena Perkowska nos señala la tragedia en El drama de la historia y la escritura en las novelas Asalto al paraíso (de la costarricense Tatiana Lobo) y el Misterio de san Andrés (del guatemalteco Dante Liano). En ambas novelas se mira el drama centroamericano de la marginación del indígena y la ensañada destrucción de su cultura.
Llegamos a la entrevista al panameño Javier Medina Bernal, premio nacional de literatura 2011, donde reconocemos a un poeta que se busca y se encuentra en el lenguaje. Es una entrevista que merece ser leída por la calidad de las respuestas y por la calidad de las preguntas de Salvador Medina Barahona.
Continúan algunos textos poéticos de Medina Bernal, textos de lenguaje despreocupado pero de efecto interesante y tono coloquial. Les invito a leer el cuento Hay una mujer que por más que me cojo no logro hacer mía. “Yo le doy y le doy y nada. No me pertenece. Gime, se retuerce, ciera los ojos, me dice cosas al oído, dulces, amargas, frases tiernas y obscenas, Inútil, no me pertenece”.

Dos cuentos de la salvadoreña Juana Ramos, un cuento del nicaragüense Ulises Juáez Polanco, y un cuento del panameño Edgar Soberón Torchía.
Atención particular merece el cuento En el viento, de Ulises Juárez Polanco. Es un texto muy logrado, a pesar de que retoma la manoseada anécdota del culpable inocente que se sacrifica para salvar a sus padres de la cárcel. Este texto revitaliza la anécdota y sale invicto, un cuento redondo y bien escrito.

Finalmente seis poetas centroamericanos de la actualidad: Javier Alvarado de Panamá, Arabela Salaverry de Costa Rica, Carlos Castro de Nicaragua, Salvador Madrid de Honduras, Othoniel Guevara del Salvador, y Allan Mills de Guatemala, redondean el interés por el verso que predomina desde los inicios de la sección.
Priman en estos trozos poéticos, como si fueran los signos de la nueva poesía centroamericana, el elemento constante de la búsqueda y la definición del ser, el rechazo por los dioses y los héroes, también la definición y la impugnación de la frontera, la búsqueda de lo perdido, la llave como símbolo para entrar a la ciudad, que a su vez debe ser otra ciudad.

Cita obligada es la mirada que sobre esa ciudad hace Armando Rivera, poeta guatemalteco, sobre el tema de la ciudad en su libro Más allá del este: “hay una ciudad laberinto, una duda, tal vez una caída de sol, el alba y una calle en el barrio de la memoria, atrás los perros del tiempo le aúllan a la vida, todos ellos en el callejón del destierro, hay una ciudad sin límites, no tiene fronteras ni soles, solo niños perdidos en el paso de la primavera, mil niños caen al amanecer en la nube de los sueños. hay una ciudad que lleva tu nombre, dos ternuras y el espacio para esta palabra, hay una ciudad con la fe total en tu cintura, el deseo de tu piel en mi boca, hay una curva que atrapa la bóveda celeste en la orilla del infinito, hay una ciudad con dos cuerpos, un solar, la otra una luna en creciente que derriba las cosas simples e instaura un beso en nuestras bocas, hay una ciudad que nos pertenece…”cierro la cita. .

Retorna a esta poesía el elemento del viaje, el cuestionamiento del tren. Termino citando el poema del panameño Javier Alvarado “¿Qué vagón ocupo? ¿Qué silencio invocamos para llegar hasta la mancha secreta del paisaje?”

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1 comentario

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Una respuesta a “Cuadrivium – Por los caminos de la literatura centroamericana

  1. Miriam García

    Presentación de la Revista Cuadrivium el viernes 13 de septiembre 2013 en Universidad Sagrado Corazón.
    Hay que soñar, en abundancia, conscientemente. Es necesario sonar, como dice Manuel José Arce.
    Es en esta premisa que me emociono cuando la escritora Rubis Camacho hace la presentación de la literatura centroamericana a la que está dedicada la Revista Cuadrivium, del Departamento de Español de la UPR Recinto de Humacao en su octava edición.

    Y es que llega al corazón escuchar el clac clac de la lanzadera cuando Camacho va tejiendo arremolinadas guirnaldas y aromas de corozo que amorosamente van derrumbando fronteras. Centroamérica una.

    En ese telar de cintura, la esperanza marcada, la silueta del Istmo troquelada en las voces de hoy por los que ya se fueron, que hablan por aquellos y por las muchas a quienes se les cortó la voz al cercenar sus gargantas. Voces sonoras dentro de las rejas, fugitivas de los barrotes. La memoria histórica de cinco países anegados por las aguas de los dos océanos.

    Hay que soñar. Es necesario soñar que nuestras fronteras de intolerancia, de rigidez intelectual y emocional apoyadas en las turbias creencias de apoyo a los amos, son tumbadas por los dulces marronazos de la música, la literatura, las artes y las ciencias.

    Hay que soñar que metidos en el laberinto podemos dirigir nuestros pasos y encontrarnos y enfrentarnos y vencer al minotauro. A ese sueño me aferro y me entusiasmo. Me amarro de cada dedo al ideal del marco de la integración Centroamericana por los caminos de la equidad y la justicia. Gracias Rubis Camacho.

    Amparo García

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