Archivo mensual: febrero 2015

UN CUERPO PARA EL FRAILE (Cuento) /Rubis Camacho

Invierno despiadado … Llovía.

Escuchamos ruidos afuera.  El hermano Bernabé     photo.JPG

me acompañó al portal. Más que el candil, nos guiaba una esencia rara, algo de lirios o fragancia de azucenas.  Encontramos el cadáver de una mujer desnuda envuelto en una manta. No había gente en los alrededores, aunque a la distancia se oía el trotar de unos caballos. Al hermano Bernabé se le aflojaron las piernas y se le hinchó la lengua. Gran pavor se apoderó de nuestras almas.

Con su ayuda, puse el cadáver sobre la mesa de la cocina. Mientras el hermano Bernabé aseguraba los cerrojos, encendí otras velas para escudriñar el cuerpo. Era de una transparencia azulina, impávido y yerto. ¿De qué otra manera? Le iluminé el rostro. Era la ramera que ofrendaba canastas de pan y pescado en nuestra puerta. Todos sabíamos de quien venía la dádiva, pero, por orden de nuestro prior, pasábamos por su lado ciegos o indiferentes.

En agradecimiento tardío, quise lavarle el cuerpo para la sepultura.  Fue extraño. El sucio cuerpo olía a cirio perfumado, también a los lirios suaves que crecen doblados en las laderas. Tuve que aproximar más la lumbre para no dudar de lo que veían mis ojos. Había letras y números que comenzaban en el nacimiento de sus pechos. Se extendían a lo largo y a lo ancho, gráciles, como mariposas pequeñas.

Bastó voltearla un poco para descubrir el primer mensaje. En la nuca, debajo del musgo apestoso que le caía sobre los hombros leí, Te haré entender y te enseñaré el camino por el que debes andar. Salmo 32:8. El número ocho tomaba la curva de los senos magullados. En un pezón rumiaba una tira de leche. Debajo del seno izquierdo ordenaba, Quédate aquí hasta que apunte el día y huyan las sombras. Cantares 4:5-6. El número seis apuntaba al enorme vientre fecundado, Tu ombligo como una taza a la que no le falta la bebida. Cantares 7:2. La palabra Cantares se deslizaba ondulante por una de las piernas, Como columnas de mármol fundadas sobre bases de oro fino. Cantares 5:16. El número 16 subía hacia el pubis, Venga mi amado a su huerto y coma de su dulce fruta…pozo de aguas vivas que corren del Líbano. Cantares 4:15-16.

El hermano Bernabé rezaba con voz cavernosa.

Leí las palabras escritas en los pies, Me levantaré ahora y rodearé la ciudad por las calles y por las plazas…Me hallaron los guardias de la ciudad, me golpearon y me hirieron. Me quitaron mi manto de encima los guardas de los muros. Cantares…   

Una sensación de vergüenza y pantano me asedió el pecho. Miré las paredes buscando olvido. Tropecé con un mendrugo dentro de una canasta. La cesta colgaba de la figura de madera del Cristo crucificado que no logra cerrar los ojos.  cocinamedieval2

Ante la mirada incrédula del hermano Bernabé, acaricié la dura santidad de aquellas nalgas en las que se leía el último mensaje, Aparta tus ojos de delante de mí, porque ellos me vencieron…

 

Libro ” El fraile confabulado”  (Rubis Camacho)

Letra Negra Editores (Guatemala)

2012 

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